Por qué estos minerales.
Sodio.
Catión extracelular dominante. Mantiene el volumen plasmático y la excitabilidad neuromuscular. Único mineral sin reserva movilizable: su déficit causa directamente la EAH.
— Forma: NaCl. Es la sal que el cuerpo pierde. Absorción del 100 % en intestino delgado, independiente del pH gástrico alterado durante el esfuerzo. Aporta un 39 % de sodio elemental por peso, la mayor eficiencia disponible.
— Frente a otras: citrato sódico (26 % Na), bicarbonato (27 %). En una cápsula con espacio limitado, la diferencia es decisiva.
Potasio.
Principal catión intracelular. Su gradiente con el medio extracelular sostiene la excitabilidad muscular. Durante la contracción repetida, el K⁺ se acumula en el espacio intersticial y reduce ese gradiente —mecanismo directo de fatiga periférica.
— Forma: citrato tripotásico. Biodisponibilidad del ~95 %, tolerancia gastrointestinal excelente. El anión citrato es precursor de bicarbonato vía ciclo de Krebs, con ligero efecto tamponante del lactato.
— Frente a otras: el cloruro de potasio (KCl) tiene biodisponibilidad equivalente, pero irrita la mucosa gástrica concentrado en sólido. Tres veces más incidentes GI documentados frente a formas orgánicas.
Magnesio.
Cofactor de más de 300 reacciones enzimáticas: síntesis de ATP, bomba Na⁺/K⁺-ATPasa, glucólisis. Las pérdidas por sudor son modestas, pero el 40–60 % de los atletas de resistencia presentan ingesta dietética deficitaria.
— Forma: malato de magnesio. Biodisponibilidad del ~74 %, sin efecto laxante a dosis funcionales. El malato participa en el ciclo de Krebs, coherente con el contexto energético aeróbico.
— Frente a otras: el óxido de magnesio —usado por la mayoría de la industria por su bajo coste— tiene biodisponibilidad real del 4–20 % y efecto osmótico que provoca diarrea. El citrato supera el umbral laxante a partir de 150 mg. El malato es de coste superior, pero el único que entrega magnesio real sin coste gastrointestinal.